lunes, 21 de noviembre de 2011

Running the station

Hay días que son un poco estresantes… por ejemplo cuando me toca “running the station”, es decir, llevar la estación. Como full-time me toca hacerlo de vez en cuando, y de verdad que prefiero pasarme la mañana corriendo a por entrantes, platos principales para mesas grandes, recoger platos y servir postres…

Cuando hay que hacer la estación hay que estar pendiente de varias cosas: recibir a los clientes, y cuando se sienten, servirles agua, pan, y mantequilla si no tienen aún en la mesa. Una vez que han pedido, si quieren entrantes, hay que ponerles los cubiertos para estos platos, como tenedores o cuchillos pequeños, o de sopa, o de pescado… Cuando pasan unos 5 minutos desde que han pedido, hay que enviar a alguien a por los entrantes, servirlos, estar pendiente de cuando terminan, mandar a otra persona a por el plato principal, servirlo junto con las verduras (que vienen en una bandeja aparte y se sirven haciendo pinza con una cuchara y un tenedor…), preguntar si quieren alguna salsa especial para ese plato: mostaza para carne, mint sauce para cordero, y… no sigo porque es aburrir para nada. Luego, se pregunta si todo va bien, porque a veces la carne no está del todo hecha, o simplemente, a la persona no le gusta el plato y se le cambia por otro. Así que, si todo va bien, se espera a que terminen, se limpia el plato de la comida, el platito con el pan, se va a limpiar las miguitas y a colocar los cubiertos de postre junto con la carta, se pide el postre y más tarde se sirve el café, en la misma mesa, o en el lounge, para lo que hay que preparar una mesa allí con el número de sillas y tazas correspondientes.

En general me gusta mi trabajo, la gente suele (que no siempre) ser simpática, hacen bromas, me preguntan de dónde soy e intentan chapurrerar alguna palabra en español para hacerse los graciosos. Los ingleses son así, siempre intentan quedar bien.

Otras veces, me agota… Este fin de semana he trabajado mucho, más que ninguno de mis compañeros, aparte de que estaba mala, por culpa del frío que hace ya… y ayer no me podía no mover. A veces tengo la impresión de que mi jefe piensa que soy tonta, simplemente, aunque él sí que me parece a mí el tonto… quizás sólo se lo haga, como hago yo a veces.

Hay días en que pienso que sería mejor buscarme otro trabajo, porque ser full-time es demasiado para mí, y es que ahora viene un mes horrible, con 100 personas todos los días para comer y cenar, con cenas de empresa que duran hasta la medianoche, lo que significa quedarse hasta las 2 y volver al día siguiente de nuevo sin descansar apenas. Sé que pienso así cuando estoy cansada, como hoy y como este fin de semana, porque luego me gusta estar con mis compañeros, especialmente con los nuevos que han llegado (por fin chicas! echaba de menos tener una de esas conversaciones tontas con ellas :) ), y me gusta vivir en el annexe, me gusta el hotel y la gente de aquí, así que… a esperar a que pasen las Navidades y volver a la calma.
Espero irme acostumbrando a llevar la estación, porque llevo dos meses aquí, pero cada semana que pasa es una más que llevo, y tengo que ser capaz de hacerlo, es más, quiero ser capaz de hacerlo, porque no me gusta rendirme aunque sólo sea por cabezonería, y no quiero que mi jefe, o mejor dicho, no quiero pensar yo misma que no soy capaz de hacerlo.

Tendré que dormir más, salir menos de compras, comer más, y guardar energías para diciembre… los ingleses ya han empezado con la Navidad, porque ya hay cenas de empresa, toda la mantelería es ya navideña, y el menú es especial. Para ellos son las fiestas, y para nosotros significa trabajar más, cobrar más también… y descansar en enero. Qué ganas tengo de que llegue!

miércoles, 16 de noviembre de 2011

I´m fine :)

El domingo hizo 2 meses desde que estoy aquí, y tengo la impresión de que llevo aquí mucho más tiempo. Parece que ha pasado una eternidad desde que me despedí de todo el mundo y me vine aquí, asustada por el trabajo y por no conocer a nadie…

Estoy pasando muy buenos ratos aquí. El trabajo va mejorando, aunque es verdad que a veces sigo siendo lenta, torpe y me estreso cuando hay muchas mesas y me toca llevar la estación. Pero luego mis compañeros me ayudan mucho, en mis días libres salgo con ellos o me voy de compras, y creo que es imposible no tenerle aprecio al Bromley Court Hotel.

El lunes pasado, en mi día libre, mis compañeros me vinieron a buscar para ir a cenar con ellos, así que, aunque había quedado para hablar con mi familia, me fui con ellos. Siempre te lo pasas bien con ellos, aunque te líen y quieras volver temprano porque tienes que trabajar al día siguiente, pero no dejan de pedirte bebidas e invitarte, así que, cómo vas a decir que no? Además, si lo estás pasando bien, a quién le importa si hay que trabajar después?

El jueves, a pesar de que el lunch había sido, como se dice aquí, “busy”, me fui con otra de mis compañeras a tomar café. Es portuguesa y tiene 58 años, pero, como dice ella (y me recuerda a mi abuela diciendo esto), la edad se refleja en el espíritu, y me gusta hablar con ella, aparte de porque me cuenta todos los cotilleos del hotel (jiji), porque puedo hablar con ella de cualquier cosa; es de esas personas con las que sabes que puedes hablar , y te va a aconsejar siempre. Aparte de eso, me cuenta historias sobre ella y me río mucho. La cosa es que me invitó a su casa a tomar café, y pasé un rato de lo más agradable, se me pasó el tiempo volando y me tuve que volver corriendo para trabajar de nuevo por la noche.

El sábado me fui con mi compi Dani (que es no sólo de Badajoz, sino de mi mismo barrio! Casualidades…) a Wembley, a ver el Inglaterra-España, que perdimos… pero fue una oportunidad increíble de conocer Wembley y todo el ambiente de los aficionados ingleses.

Y, para terminar esta semana, el lunes decidí irme a Londres de compras… como un anticipo personal a las Navidades. Me alegro mucho de vivir en Bromley, porque es tranquilo, pero tiene Londres al lado y se puede ir en cualquier momento. La ciudad es una locura, todo lleno de gente, de tiendas, las tiendas llena de gente, turistas, hombres de negocios, gente de paso… pero es increíble. Todo es tan… londinense. No sabría cómo describirlo. Ya están puestas las luces de Navidad, encendidas aunque sea de día, y aunque aún falte un mes y medio para las fiestas. Las tiendas son carísimas, no hace falta decirlo, pero hay que saber dónde comprar… El H&M tenía 50% de descuento en una selección de abrigos monísimos, y TopShop tiene ropa preciosa pero carísima… con lo que se termina en el mítico Primark de Oxford Street. Creo que nunca he visto una tienda tan grande, y eso que no quise verla en su totalidad…

Aquí los fines de semana son a veces lo peor, porque sólo trabajas y trabajas, entre bodas, cumpleaños, private functions, dinner dances, Sunday lunch… A veces terminas de trabajar casi a las 2, y te acuestas sabiendo que a las 8 tendrás que levantarte otra vez para hacer lo mismo que acabas de hacer, es decir, trabajar… Hay días en que hay pocos momentos libres, pero, cuando los tienes, como los que acabo de describir, hacen que todo merezca la pena. Mis compañeros, que aquí son mis amigos, mi familia, hacen que valga la pena estar aquí.

El otro día me preguntaron: “¿Cuánto tiempo vas a estar aquí?” Y le respondí que no sabía. Mientras esté a gusto aquí… y lo estoy, por lo que, de momento, me quedo :)

martes, 25 de octubre de 2011

Bromley, London, Part II

La vida en Inglaterra es muy diferente a la española; se come a las 12, se cena a las 7, los pubs están cerrados a la 1, se hace de noche enseguida…

Cuando llegué tuve algunos problemas para abrir una cuenta en el banco, nadie quería abrírmela! Tuve q mentir diciendo q llevaba aquí viviendo más de 3 meses, y llevar, aparte de la carta de mi jefe, mi contrato de trabajo para q se creyeran q de verdad trabajo aquí y q no voy a irme del país en menos de 6 meses. Q les importará a ellos mientras ingrese dinero con su banco? No lo sé, pero en el mismo Santander me ignoraron! Son un poco cerrados en algunos sentidos, sin embargo, en un país en el q están tan acostumbrados a los inmigrantes, debería ser distinto… o precisamente por eso son así, no lo sé.

Es un país muy caro, pero la gente parece estar acostumbrada a gastar grandes cantidades de dinero sin importarles lo más mínimo. Aquí sí q existe el consumismo a lo grande, hay tiendas y más tiendas por todas partes, mil chismes q no encuentras en otros lugares, por no hablar de espectáculos, deportes, monumentos y exposiciones únicos… Desafortunadamente para el bolsillo, una se acostumbra rápido a todas esas cosas, porque cuanto más tienes, más quieres!

Los ingleses me han sorprendido en el buen sentido, aunque siempre hay de todo, por supuesto. Son educados, tienen un sentido del humor muy particular, son simpáticos y amables, y siempre están dispuestos a ayudar cuando ven q alguien está un poco perdido. Mis compañeros siempre me preguntan:”Are you ok?”, y están atentos a q de verdad esté bien.

Me gusta vivir aquí, aunque cuesta, claro, pero también me gusta la sensación de saber q estoy haciendo esto por mi misma; no solo ya el hecho de trabajar y ganarme mi sueldo, saber q puedo permitirme pagar mi ropa, mis vacaciones o lo q quiera con mi dinero. Es el saber q estoy en un país diferente, con personas q acabo de conocer pero q me cuidan y me hacen sentir como en casa; el intentar entenderme en una lengua distinta y ver q estoy mejorando en ello, el ir a Londres yo sola sin perderme, el pensar q puedo hacerlo, algo q quería hacer hace tanto tiempo… y me encanta.

Hoy he estado bromeando todo el tiempo con uno de mis compañeros de trabajo, y me he dado cuenta de q aquí me siento más cómoda de lo q me he sentido nunca en Badajoz, es como si aquí pudiese ser yo de verdad, no me da vergüenza hacer el payaso, bromear, y decir tonterías. Me siento como si estuviese empezando de nuevo y lo estuviera haciendo bien.

Echo de menos mi casa todos los días, y para mí es lo peor no poder tener a mi hermana cerca, pero, como dice ella, “That´s life”; y hay días en q me cuesta mucho levantarme e ir a trabajar (como q no lo había hecho nunca con mis 26 años! jajaja), pero, poco a poco, me siento mejor, menos cansada, más acostumbrada a mis tareas, me acuerdo de los detalles, me concentro mejor, y estoy a gusto con la gente.
Los primeros días me planteé dejarlo en cuanto acabase mi contrato y volverme a casa, o buscarme otro trabajo menos duro, hacer otra cosa… Q pienso hoy? Q es mejor no pensar en el mañana, hay q vivir el día a día, y ya veremos lo q viene… Estoy bien aquí, y me gusta decirlo.

lunes, 24 de octubre de 2011

Bromley, London, Part I

Sé q tendría q haber escrito mucho antes contando sobre el verano, q tal fue, los lugares nuevos q visité… siempre pienso en escribir peor nunca lo hago!

Como ya es muy tarde para eso, voy a ir contando, poco a poco, la nueva experiencia q estoy viviendo. Desde hace un mes y algo estoy en Inglaterra, concretamente en Bromley! Hace dos meses me planteé venirme aquí, así que busqué un trabajo, y aquí estoy!

Los comienzos nunca son fáciles, como suele decirse, y, si se dice, por algo será… es difícil dejar tu casa, familia y amigos e irte más allá de donde no puedes ir cada cierto tiempo, sin verles y casi sin hablar con tus amigos. Claro q lo es, pero también tiene su parte positiva, como todo.

Para empezar, tengo q decir q trabajo en un hotel, de camarera en el restaurante. Yo nunca había trabajado, con lo q he tenido (y aún estoy en ello) q acostumbrarme al ritmo de trabajo, q en el hotel a veces es de locura, por no hablar de ir cargada de bandejas llenas de platos ardiendo, o copas, o tazas q se rompen con un pequeño porrazo… hay q hacerse a todo, por supuesto. He tenido q aprender el orden de los cubiertos para el almuerzo, la cena y el desayuno, q cuando hay algo más “importante” se pone doble cubertería, q siempre hay q estar atento a los detalles, q hay q ser rápido y no dormirse en los laureles. Algunos días termino exhausta, y aunque sólo desconectar un poco, sólo tengo tiempo de dormir un poco para volver al día siguiente al trabajo.

Es trabajo duro, pero es mejor q nada! A veces me pregunto q hago aquí, cuando toda mi gente está lejos, y yo me encuentro un poco sola y además perdida en el trabajo… todos tenemos nuestros días malos, por supuesto, pero poco a poco me voy haciendo a todo.

Y no me puedo quejar, porque he tenido mucha suerte con mis compañeros. La mayoría de ellos son portugueses, así q, aparte del inglés, también hablo portugués todo el tiempo. Vivo en el edificio anexo del hotel con dos de mis compañeros, ambos ingleses, pero la novia de uno de ellos es española. Y después de una semana aquí, conocí a otro de mis compis, q ni más ni menos es de mi barrio! Vive a tan solo 5 minutos de mi casa, y nunca nos habíamos visto. Casualidades… Como digo, algunos días termino cansadísima y me gustaría irme, pero, por otra parte, tengo q reconocer también q me río mucho en el trabajo y mis compañeros son geniales, y cada día me siento mejor aquí.

Bromley es pequeñito, pero tiene de todo! Hay un centro comercial con miles de tiendas, un Primark (mi perdición…) de 3 plantas, Starbucks, cafeterías y restaurantes para elegir, parques para sentarse y relajarse los días de sol, cine, teatro… y lo q es aún mejor, Londres está a tan sólo 20 minutos en tren. Hay muchos sitios q visitar q no me pillan lejos, así q poco a poco, en mis días libres, iré visitando cada uno de ellos, y, cuando tenga una conexión más rápida (espero q pronto…), iré subiendo fotos.

Esto es sólo un resumen rápido de todo, para q luego no me digan, jiji. Prometo ir escribiendo más a menudo! Al menos una vez a la semana… Hay mucho para contar, así q temas no me van a faltar :)

martes, 12 de julio de 2011

"Mi parte oscura"


A veces me vuelve esta especie de melancolía. Estoy bien casi todo el tiempo, soy casi la de siempre, y, de repente, una palabra, un gesto, cualquier mecha enciende en mi cerebro algún recuerdo escondido. Algo que sale a la superficie sin avisar, y me atrapa de repente. 


Quiero volver a la oscuridad, a mi lugar solitario pero seguro, a mi agujero negro particular. Los recuerdos me atrapan, no sé qué he hecho para llegar hasta aquí, para dejar lo que he ido dejando por el camino, para no conseguir todo lo que tanto ansiaba, para perder tanto. Para no ganar. ¿Qué he hecho? ¿Qué debería haber cambiado para que todo saliese bien? Vuelvo a preguntarme si me merezco todo esto, de nuevo me planteo si debo hacer algo o pararme, porque no quiero seguir, quizás no merezca la pena, después de todo. Ya fallé, y no quiero volver a tropezarme. Tener que caer y caer de nuevo, sin un seguro, sin nada a lo que aferrarme, en esa oscuridad. Mis pensamientos caen hacia abajo en espiral y no puedo hacer nada por pararlos. No quiero pararlos. Quizás así es como deba ser. 


Sería tan fácil hacerlo... dejar de buscar con tanta ansia aquello que no encuentro, abandonarme al placer de la nada; tumbarme en mi cama mientras el tiempo pasa a mi alrededor. Sumirme en mi mundo oscuro, en un sopor tranquilo, dejar pasar el tiempo, la vida...
Pero tiempo es lo único que no puedo recuperar. Es lo que consigue que siga adelante, que no me rinda, porque no quiero, me niego a despertar un día, no sé cuando, y saber que no puedo recuperar toda una vida que he perdido de manera voluntaria. Quiero seguir adelante, aunque no sé qué es lo que estoy buscando, y muchas veces no me explico por qué sigo. ¿Por qué es todo tan complicado? Siempre lo es... pero, poco a poco, se puede llegar a la normalidad, se puede llegar a comprender que podemos disfrutar de nuestro tiempo, que merece la pena hacerlo, y que por muchas cosas malas que ocurran, podemos recuperarnos, seguir hacia adelante, y disfrutarlo.

Sé que mi “parte oscura” me acompañará, y no me niego a ello. Al revés, he aprendido a aceptarlo; como todo, quizás. Incluso me gusta que esté conmigo, porque me ayuda a ver las cosas de otra manera. También sé que tengo que ser superior a ella, aunque a veces prefiera rendirme. Puedo hacerlo... pero sólo un poquito. Sólo hoy. Sólo un ratito. Antes de volver a la realidad.


jueves, 23 de junio de 2011

Alicia en el país de las maravillas



Hoy he visto, otra vez, Alicia en el país de las maravillas (la de Tim Burton). Es una película que me encanta, por toda la fantasía y misterio que encierra. Pero tengo que reconocer que cuando era pequeña no me gustaba en absoluto... No la comprendía. Una chica metida en un mundo desconocido, lleno de flores que hablan, gemelos que se terminan las frases, un gato que desaparece y una oruga que fuma, y ella que va creciendo y menguando según le apetece... ¿qué era aquello?

Sin embargo, ahora me encanta. No sé si es porque conforme he ido creciendo, me voy dejando llevar cada vez más por la fantasía y mis propios sueños, o quizá porque he dejado de buscarle una explicación a ciertas historias... porque es que, en realidad, no hace falta encontrarle una explicación a todo.


Ahora le encuentro cierto sentido a la historia... cuando somos pequeños queremos ser grandes, y cuando somos grandes, desearíamos ser pequeños de nuevo. Si el gato desaparece, es porque a veces no queremos ver algunas cosas, preferimos omitirlas, cerrar los ojos y hacer como que no las vemos. ¿Y por qué las flores y los animales nos hablan? Bueno, pues porque nosotros les hablamos a ellos... y nos gustaría que nos contestaran, ¿verdad?


Esta es, quizás, mi explicación, aunque, como he dicho, es mejor no intentar encontrar siempre un por qué a ciertas cosas. Es, simplemente, magia. La magia que tienen algunas personas en su mente para crear historias tan magníficas que son capaces de transportarnos a otro mundo paralelo que nada tiene que ver con nuestra triste o feliz realidad. Por eso me gustan tanto estas historias; hacen que seamos capaces de evadirnos, de meternos de lleno en esa fantasía y que deseáramos vivir en aquel mundo desconocido y mágico, tan, tan diferente a este... El mundo de Alicia.


"Estás loco, ¡majareta! pero te diré un secreto: las mejores personas lo están"

Vacaciones!

Aún no hace un mes que volví de Lisboa y ya tengo la impresión de que es un sueño lejano que tuve hace mucho tiempo y del que me desperté de golpe. 


Me encanta viajar, no concibo mi vida sin descubrir nuevos lugares, nuevas personas a las que conocer, rincones escondidos deseando ser vistos y fotografiados para que queden para siempre en nuestra memoria. Aquí me siento como en una jaula, sin poder moverme y sin lugares a los que ir.


La semana pasada estuve com a minha colega de Lisboa, Luisa, visitando su casa en el campo, su pueblo y los alrededores. Siempre me gusta salir y ver lugares (aunque sea de nuevo) que me cuenten historias y saber que hay cosas que nunca cambian por mucho tiempo que pase.


Estuve mirando con mi hermana sitios para irnos de vacaciones: Londres, Dubín, Malta, Milán (tenía tantas ganas de ir a un concierto allí...), pero todo está carísimo! Claro que el año pasado reservamos antes, pero no puedo creerme que, con la famosa crisis que dicen que hay, los precios sean tan altos... así que no tengo dinero para irme a trabajar fuera, y menos aún para irme de vacaciones! No me lo puedo creer. La verdad es que no comprendo que haya personas en mi misma situación, sin trabajo y, por lo tanto, sin ahorros, y que consigan la cantidad de dinero necesaria para irse a trabajar fuera... En fin, espero poder hacer lo mismo!


Pero al final sí q podemos irnos mi sis y yo... como he estado en Lisboa, no me había enterado, pero mi familia de Dinamarca va a venir unos días a Barcelona, sí, sí, esa ciudad que mi hermana y yo hace tanto tiempo que queremos visitar. No sabíamos qué hacer, con la perrita, por el dinero y demás, pero en un día se ha solucionado todo, así que nos vamos a Barna! Claro que después también tendremos que ir con mis padres a Valencia, pero por eso no hay problema, tengo ganas de visitarla bien (aunque por distintas circunstancias ya se me habían quitado, sinceramente), pero no hay excusa que valga para visitar una ciudad bonita, verdad? Vamos a hacer una ruta que será Madrid-Barcelona-Valencia, en poquitos días, pero mejor eso que nada! Tengo que empezar a preparar los itinerarios, lo que queremos ver... esta es la parte que más me gusta, me encanta!


Así que esta noche a disfrutar de San Juan, la noche más corta y mágica del año, en la que todo puede pasar, decía un amigo mío. A celebrar lo que haga falta, porque eso es lo que me gusta de este día, que simboliza, entre otras muchas cosas, el comienzo de una nueva etapa dentro del año: el verano. Llevo mucho tiempo pensando: "estas van a ser mis últimas vacaciones", pero este año va a ser de verdad, de verdad de la buena, porque no pienso dejar que el otoño me pille aquí de nuevo, como otras veces, con un futuro tan gris como el tiempo. Quiero irme, y lo pienso cumplir. Y como no puedo hacer otra cosa hasta entonces, a qué voy a dedicar estas vacaciones? Pues a qué va a ser! A disfrutarlas... porque nunca sabemos qué puede pasar mañana.

lunes, 13 de junio de 2011

¿Dónde ir?



Mi próximo propósito es irme. Hacía tiempo que quería hacerlo, y ahora creo que es el momento, de verdad pienso que es ahora o nunca, por lo que espero impaciente a que me den alguna de las becas que estoy esperando y pueda cumplir con mi objetivo cuanto antes.


Me siento como una extraña en mi propia ciudad; voy andando por la calle pensando en si me encontraré a esta o a esa persona, porque, como ciudad pequeña que es, siempre vas a ver a alguien conocido, y casi siempre será la última persona que deseas ver.


En Lisboa todo era diferente, claro... ese sentido de la independencia, de que puedes hacerlo, no eres tan pequeña como pensabas, somos grandes y no hay nada que se nos ponga por delante. Aquí, en cambio, siempre hay algo que se me pone por delante... mi propia cobardía. Me hago más pequeña, no soy capaz de ser grande.


Pero estoy deseando irme y probar otras cosas, porque, como dice Coldplay(mi recién descubierto grupo favorito, después de pasarme años odiándolo...) "How can you know it if you don´t even try?". Tenemos que intentarlo, hay que salir y descubrir qué somos capaces de hacer y hasta dónde podemos llegar. Quiero averiguar cuál es mi límite, por así llamarlo, porque siempre hay tiempo de volver, pero algún día puede ser demasiado tarde para irse.






Así que, como tengo tiempo (espero que no mucho!) estoy pensando dónde podría ir, ya que tengo varias opciones: 

-Londres: mi opción número 1 durante muchos años, antes incluso de viajar allí, y reforzada con mucho desde que tuve oportunidad de visitarla, porque esa gran metrópolis llena de gente, turistas, inmigrantes, tantas culturas, museos, pubs y miles de cosas por hacer, siempre, y repito, siempre, ha sido mi sueño. Sin embargo... Tengo que reconocer que me echa un poco para atrás el hecho de nada más llegar instalarme allí, antes de conocer otros lugares. Por mucho que me guste, no deja de ser una gran ciudad, y este hecho conlleva gastos miles, horas y horas en metro, agobio y estrés... 


Seguimos en Inglaterra, pero en otra ciudad, por ejemplo... Brighton: Es una ciudad llena de españoles (desventaja porque, según me han dicho, se habla más español que inglés!), pero es más pequeña que la capital, aunque no deja de ser importante y preciosa, según he podido ver; está en el sur, con lo que el clima no es tan duro, hay mucho turismo, lo que a mí me viene genial dado lo que quiero hacer... Es otra opción a tener en cuenta.




-Irlanda: Quizás el país olvidado en la ecuación británica. Bueno, lo que echa para atrás de los irlandeses es su situación actual, peor aún que la nuestra, aunque, como me han dicho varias veces, las cosas están mal en todas partes. Por lo que me han contado (nunca he estado allí), los irlandeses son más amables que sus vecinos ingleses, pero me asusta un poco el acento... y, de nuevo, el clima!



-Malta: Malta... al decir esta palabra me vienen a la mente las cristalinas aguas mediterráneas, el sol, la buena comida... Son un conjunto de islas pequeñas que recogen restos tan antiguos como del periodo prehistórico, y de diversas culturas. Por supuesto, a todos se nos viene a la cabeza una palabra cuando nos nombran este país: fiestaaa! Su industria turística aún es escasa, está en pleno estado de emersión, algo que sería genial para mí. Sin embargo, por ser tan pequeñitas las islas, hay poco trabajo, en especial para los que intentamos abrirnos camino... Pero todo es cuestión de intentarlo, ¿no?




Estas son, por el momento, mis opciones, pero por supuesto hay mil más, tantas como yo quiera, porque en realidad no hace falta que escoja, puedo hacerme una lista con todos estos lugares y sortearlos como en una ruleta: el ganador ha sido... Londres! Pues primero me voy a Londres! y después? Malta? Irlanda? Australia? Después... después ya se verá. La vida es corta, pero hay tiempo para tantas cosas como nosotros mismos nos propongamos...



jueves, 2 de junio de 2011

Recuerdos

Hoy he estado haciendo limpieza. He tirado mil cosas, mil recuerdos, mil formas de recordar "otra vida", otros amigos que ya no tengo, otras cosas que perdí. Creía que quería guardarlos, pero me he dado cuenta, según los iba encontrando, de que no quería tenerlos. Aquellas cosas que de verdad son importantes para nosotros las recordaremos pase lo que pase; las guardaremos en nuestra mente. Siempre. 




Durante estos meses fuera de casa, he aprendido cuáles son las cosas verdaderamente importantes para nosotros, o las que deberían serlo. Sé que mi familia siempre estará conmigo y me apoyará pase lo que pase. Aunque ahora mismo se haga raro estar de vuelta, sé que siempre ha sido y será mi hogar, más que cualquier otro lugar en el mundo. Sé cuáles son mis amigos de verdad, aquellos que no me abandonarán nunca. Y... ¿qué más quiero? ¿Merece la pena guardar recuerdos de algo que se ha ido, situaciones, amigos que ya no van a volver, viejas rencillas, rencores, arrepentimientos y lamentaciones? Creo en recordar siempre todo sin rencor, incluso cuando el amor se ha ido (sea del tipo que sea), y no queda nada, porque llegado un momento ya no duele. Y es genial poder recordar sin una gota de resentimiento ni orgullo, se respira hasta mejor, aporta tranquilidad... es como estar en paz contigo mismo. O, al menos, a mí me pasa. Y me siento tan bien... Es como si hubiera recuperado mi libertad, porque después de mucho tiempo, siento que puedo respirar, y no me asusta revivir ciertos momentos. He aprendido a valorar aquello que merece la pena, aquello por lo que quiero luchar, y aquello que es mejor dejar pasar por alto, que es insustancial. Es positivo, porque nos ayuda a aprender a no volver a caer en los mismos errores. ¿Será que crecemos y maduramos?




Como digo, llegado un momento, parece que los recuerdos se guardan en un lugar de la memoria, y ya no nos hace falta nada para rescatarlos, no precisamos de notas, fotos o un sobre de azúcar de aquella cafetería en la que pasaste tan buena tarde con una amiga que hace tiempo que ya no lo es. 


Pero lo he tirado. Lo he tirado todo. No quiero mis recuerdos pasados, esos pedacitos de una vida que ya no tengo, porque ya no la necesito. No necesito de ellos para seguir avanzando, no quiero seguir mirando atrás para poder mirar hacia adelante. Tengo mi presente, y con eso me basta. Tengo mi libertad... Y no estoy muy segura de lo que quiero hacer, pero sí sé que, haga lo que haga, no volveré a dudar, no volveré a ser cobarde, y, sobre todo, no volveré a mirar atrás... Con mis recuerdos tengo suficiente. Y con mi presente. Con mi libertad :)




sábado, 14 de mayo de 2011

Lisboa, Lisbon, Lisabon...

Me encanta Lisboa. Tengo que reconocer que cuando llegué aquí, hace dos meses y medio, estaba un poco reticente en cuanto a la ciudad. Recuerdos un poco extraños, quizá, (aunque otros muy buenos también), junto con la increíble experiencia de Oporto, hacían que quisiera quedarme en el norte del país y no mudarme al centro.
Sin embargo, esta tarde, dando un paseo con mis compañeras, me he dado cuenta de que la voy a echar mucho de menos.
Es una ciudad llena de contrastes, que te puede sorprender cuando menos te lo esperas por cualquier detalle. Me encanta el centro de la ciudad, que da a la Praça del Comerço; un gran cuadrado que desemboca en el río por un lado, y en una gran calle de tiendas por el otro. Adoro las tiendas típicas, con sus fachadas antiguas, sus escaparates llenos de mil cosas; tan oscuras por dentro y el olor a café escapándose de ellas, invitándote a entrar. Me gustan los lisboetas, tan dispuestos a ayudar siempre que lo necesites, aun cuando no les preguntas por vergüenza a no hacerte entender. Ellos te entenderán, de una manera u otra. 
Y, por supuesto, me encanta el tener la playa cerca, el poder escaparse siempre que se tenga un ratito, el poder olvidarse de todo, hundir los pies en la arena y dejar que todos tus problemas, todas tus preocupaciones, se las lleve el agua. 
Ayer por la tarde me fui con mi compañera a la playa; no debería haberlo hecho, pero era uno de esos momentos en que piensas: "como no haga algo, no aguanto más, no puedo". Llevábamos toda la semana metidas en la oficina, nuestras 7 horas sin hacer nada, y llega un momento en que necesito salir de allí, siento que me ahogo, pienso: "qué hago yo aquí, gastando los ahorros de mis padres, los míos propios, tan lejos pero cerca de casa, sin un futuro, qué voy a hacer después, si no tengo nada, y allí tampoco hay nada, qué hago, qué voy a hacer...".
Pero esa es la "magia" de esta ciudad, que, dentro de ella, puedes salir de este mundo, desconectar de todo, porque es como si hubiese un lugar para cada momento, y todos momentos son inolvidables. Museos, tiendas, el río, un trocito de cesped, el olor de una (de tantas...) pastelería, la playa, el interior, un tranvía, un edificio histórico tan bien conservado, otro en ruinas, un hombre tocando con un saxofón la melodía de La pantera rosa, otro haciendo de hombre invisible, miles de turistas, lisboetas, puestos vendiendo recuerdos, palomas y más palomas por todas partes, terrazas, café, subidas, bajadas, colores, blanco y negro... Todo aquí te puede sorprender.
Vou ter muitas saudades de Lisboa.

lunes, 9 de mayo de 2011

¿Qué pasará?

Ya sólo me quedan dos semanas aquí... Cómo pasa el tiempo! He estado más de un año deseando venirme, y ahora está a punto de terminar. 


Está siendo una experiencia increíble, y es que, por mucho que te puedas imaginar cómo van a ser las cosas, en pocas ocasiones resultan de la misma manera. Me estoy divirtiendo un montón con mis compañeras, a quienes nunca creí que cogería tanto cariño, y, aunque tenga ganas de volver a casa, sé que las voy a echar mucho de menos.




Sin embargo, no puedo evitar preguntarte: ¿qué voy a hacer después? Voy a volver otra vez al inicio, a mi casa, otra vez habiendo terminado unos estudios, y otra vez sin planes... lo que cambia esta vez es que para nada quiero volver a verme en la misma situación: parada.

Ahora que estoy fuera y que estoy viviendo esta experiencia, que estoy viajando y descubriendo poco a poco otras formas de vida, otros lugares, me pregunto: ¿en qué estaba pensando yo antes?, ¿por qué nunca se me ocurrió salir de casa, vivir un poco?. Porque lo pensé muchas veces; recuerdo haber hecho cientos de planes, pero no comprendo cómo al final no llegué a realizarlos. ¡He sido una tonta! Y lo digo con todas las letras, jaja. No hay que pensar y pensar tanto, hay que hacer! No sirve de nada soñar si después no llevas a cabo tus sueños y no luchas por ellos.


Será que ahora mismo estoy muy contenta aquí, pero no creo que vaya a cambiar de opinión con respecto a este punto. Por supuesto, quiero ir a mi casa, y tengo claro que donde esté mi familia, está mi hogar. Sin embargo, mi hogar es mi casa, con mis padres, mi hermana y mi perrita. Pero quiero ser una nómada, e ir donde me vaya apeteciendo, en la medida en la que me lo pueda ir permitiendo.


Hace un rato hablaba con una amiga de que para nosotras es el fin de una era, porque, después de tanto tiempo deseándolo, ella se va también a otra ciudad, a hacer por fin realidad lo que siempre ha querido. Creo que es el fin de una era, pero también el comienzo de otra, y eso es lo bonito, el saber que es un nuevo comienzo, una nueva etapa, y asusta, por supuesto, pero en el buen sentido. 


Como le decía a ella, pueden cambiar muchas cosas, pero hay otras que nunca cambiarán, como el hecho de saber que, pase lo que pase, siempre seremos amigas. También sé que, pase lo que pase, siempre podré contar con mi familia, con mi sis, y creo que por eso ya no me asusta tanto realizar lo que siempre he querido. Me parece que he descubierto algo que tendría que haber sabido hace mucho: que, si algo sale mal, si me caigo, ellos me ayudarán a levantarme. Siempre podré volver a casa, o ir donde mi amiga esté, porque sé que ellos nunca me van a abandonar. Por eso no tiene que asustarnos el levantar el vuelo, porque, si nos caemos, siempre habrá alguien que nos ayude a levantarnos. 


Estoy deseando llegar a casa, pero también tengo ganas de saber qué es lo que voy a hacer, porque, sea lo que sea, sé que no será allí. Ahora lo tengo más claro que nunca: quiero seguir viajando, conociendo mundo, descubriendo qué es lo que hay fuera. Y, como hablaba el otro día con una de mis compis, tenemos suerte de no saber el futuro, porque así todo es más emocionante y divertido. Tengo nervios, pero de los buenos, y estoy deseando saber qué es lo que haré, pero por nada del mundo desearía saberlo antes de que suceda... prefiero sorprenderme :)

domingo, 8 de mayo de 2011

Portugal

Ha pasado ya casi un mes desde la última vez que escribí... pero es que aquí el tiempo pasa volando, literalmente.


Ya sólo me quedan dos semanas y media para terminar! Y parece que fue hace nada cuando nos vinimos aquí, empezamos a instalarnos y a comenzar un nuevo periodo. Bueno, ese periodo está a punto de acabar. 


Tengo que reconocer que hay ocasiones en las que me quiero terminar ya, volver a mi casa y poder descansar un poco. Es normal, por otro lado, porque estamos ocho horas en una oficina, algo que nunca había hecho, y cuesta acostumbrarse, como con todo. Pero después, hay otras veces en las que pienso: "quiero volver a casa, sí, pero sólo durante unos días, y después volver"


Portugal me está sorprendiendo muchísimo. Creo que lo tenemos infravalorado, y que tendríamos que aprender muchas cosas de ellos. Es un país pequeño, pero al mismo tiempo grande, porque es increíble que en tan poco espacio recoja tantos paisajes y tantas opciones distintas. 


La gente también me ha sorprendido, tan amable y educada siempre, dispuesta a ayudar si te ve perdida, e intentando hacerse entender si no hablas portugués. La mayoría hablan inglés a la perfección, pero además saben algún otro idioma (como mínimo), como el español por ejemplo. ¿Cuántas veces habremos ido a Portugal a comer, de compras o de vacaciones, y no hemos sido capaces de pasar del "obrigado"?


Me encanta que los viernes por la tarde o sábados siempre te despidan con un "bom fim-de-semana", y que siempre te reciban con una sonrisa. Es como si para ellos fuese imposible quedar mal, porque, pocas veces alguien te recibirá con mala cara .


Además, van a última en todo: móviles, ropa, viajan todo lo que pueden... No sé si les gusta vivir por encima de sus posibilidades (algo que tendríamos en común con ellos), o es que de verdad pueden permitírselo, pero sólo hay que salir con la calle para encontrarte con algún Porche, alguien hablando por su Blackberry, o alguien que te diga que sus últimas vacaciones han sido a Punta Cana.


Seguiré escribiendo más, sin dejar que vuelva a pasar un mes! :)

sábado, 9 de abril de 2011

De realizar nuestros sueños...

Hoy quiero escribir para desearle suerte a una amiga que está a punto de dar un paso enorme: decidir lo que va a ser de su vida, comenzar una nueva etapa completamente diferente y, quizás, dejar atrás todo lo que ha conocido hasta ahora para adentrarse en algo completamente desconocido. 


Es difícil dejarlo todo, porque siempre hay algo que nos ata a nuestro lugar: familia, amigos, parejas, nuestros fieles animales... si nos ponemos a pensar, siempre habrá algo que nos retenga en casa, que nos haga echarnos hacia atrás cuando llegue el momento de ser valientes. Pues sí, qué voy a contar, es complicado... 



Pero también es ley de vida, no? Nuestros padres ya tuvieron que pasar por ello antes, o nuestros hermanos, en fin, todo el mundo ha pasado por lo mismo: la transición entre ser la seguridad de nuestra casa y el desconcierto de nuestro futuro desconocido, porque... qué nos deparará? Saldrá todo bien o nos equivocaremos? Y si algo sale mal...? Y si...? Y si...? 



Y sí. Hay cientos, miles de "y si"... Pero no podemos dejarnos intimidar por ello. Sí, da miedo, pero y qué? Todo en esta vida podría darnos miedo: hacer amigos por miedo a que nos traicionaran, comenzar una relación por miedo a que nos abandonaran, irnos de casa por miedo a qué pasará...






Yo creo que en ese miedo mismo está lo bonito. Claro que me pongo nerviosa y me asusto a veces pensando en qué va a ser de mí, cielos, ya me ha ocurrido antes, pero así es la vida, y no podemos desaprovecharla teniendo miedo. El tren pasa demasiado rápido como para quedarse parado en el andén viendo cómo se marcha, porque, llegado un momento, no habrán más trenes que coger, y nos encontraremos solos en la estación sin saber a qué hermoso destino podríamos haber llegado.


Por eso, mi querida amiga, tengo que decirte que adelante. A veces (diría que casi siempre...) hay que pensar en el futuro inmediato, porque no podemos saberlo ni controlarlo todo, no podemos saber si dentro de 4 años tendremos trabajo seguro o viviremos en la calle o estaremos a 3000 kilómetros o si habremos vuelto a casa... Pero tenemos que intentarlo. Tenemos que pensar en lo que queremos ahora! y no es necesario usar siempre la cabeza, déjate llevar un poco por el corazón, él nos guía y acierta siempre. Aunque de todas formas, si no acierta, tampoco pasa nada... siempre se puede rectificar.


El fin único de todo esto es que, finalmente encontremos nuestro lugar, seamos capaces de realizar todo lo que siempre hemos querido, estar donde queremos y haciendo lo que deseamos... El único fin es que seamos felices. Y espero que tú lo consigas. Lucha por ello.
  

miércoles, 6 de abril de 2011

Pretty things from Porto

Algunas de las cosinas que me han gustado de Oporto:


















Viajes...

Florencia... Oporto... cada nuevo lugar que visito se ha convertido en una experiencia inolvidable para mi.


En Florencia dejé atrás una etapa de mi vida por muchos motivos: comenzaba una "nueva vida" dejando atrás amigos que ya no lo eran, personas que creía que conocía, y qué equivocada estaba, y comenzaba otra en la que me preparaba para irme de mi ciudad. 


Ha sido lo más bonito que he visto, porque en cada calle, en cada rincón oscuro, veía algo que me impresionaba. Es cierto cuando la gente dice que es una ciudad mágica, porque parece de cuento. Es única, irrepetible, es una ciudad con esencia propia, diferente a todo lo demás que se pueda ver. 







Era, como dice la canción, "a place to rest my head", un lugar donde podía dejar atrás todo lo que necesitaba para empezar de nuevo, todo lo malo, todo lo que ya no me servía, para comenzar otra etapa.







Y, unos meses después, he estado en Oporto, el comienzo de otra etapa más decisiva. Las tres semanas que estuve allí fueron de las mejores que he vivido en todos los sentidos: por tener que relacionarme en un idioma que me encanta y aprender a hacerlo en otro completamente nuevo, por conocer de lleno la forma de vivir en otro país, tan cercano pero tan distinto al nuestro, por la gente que he conocido de lugares tan diferentes, por estar en una ciudad tan bonita... Es tan diferente Oporto a lo que puede serlo Lisboa, estando tan cerca. Me recordaba mucho a Inglaterra, y Lisboa... bueno, Lisboa me recuerda más a España, al caos de Madrid, por ser una ciudad encantadora y paranoica al mismo tiempo.




A veces tengo sentimientos encontrados aquí, porque quizás no aprendo todo lo que me gustaría, pero como me dijo el otro día mi hermana, claro que estoy aprendiendo: estoy viviendo sola, lejos de casa por primera vez, además estoy compartiendo piso con dos compañeras, estoy en otro país, con otro idioma, haciendo algo que hasta hace un tiempo ni me hubiese planteado... y cuando me siento un poco sola aquí, pienso en estos dos viajes, que tan importantes han sido: el primero, por mostrarme la belleza de todas las cosas, incluso en las más pequeñas, y en enseñarme qué personas son las más importantes en mi vida y por las que merece la pena luchar; y Oporto, bueno, por abrirme al mundo y convencerme más que nunca que no podemos desaprovechar las oportunidades que se nos presentan, que no podemos conformarnos con lo que tenemos y que tenemos que aspirar siempre a aquello que deseamos, y, sobre todo, que tenemos que aprovechar el momento. A veces no tenemos que pensar tanto las cosas, hay otra canción que dice: "la razón no siempre tiene razón", y es verdad, a veces tenemos que actuar con el corazón, porque es el que más nos guía. Si nos caemos, siempre podemos levantarnos, siempre nos vamos a recuperar de los golpes, pero tenemos que luchar por lo nuestro.


Y por supuesto que no me conformo; quiero seguir conociendo más ciudades bonitas como estas dos, quiero seguir aprendiendo idiomas y encontrarme con gente de diferentes países, vivir experiencias inolvidables... nunca sabemos donde podemos reencontrarnos con nosotros mismos, donde podemos encontrar nuestro lugar, nuestra felicidad.

jueves, 24 de marzo de 2011

Filosofando un poco...

A veces cambiamos sin darnos cuenta. Tal vez no lo hacemos cuando otros nos lo piden, a sabiendas de que estamos haciendo algo que no nos conviene y es perjudicial para nosotros, porque nos negamos a desprendernos de aquello a lo que nos hemos aferrado. Pero puede que, llegado un momento, cambiemos de repente, rápido, tan rápido que ni nosotros mismos nos demos cuenta, y todo lo que hemos pensado o dicho antes nos parezca un sinsentido. 


Pero no cambiamos tanto en realidad. Creo que cada persona es de una manera, tiene una forma esencial de ser, y no puede cambiarlo del todo. Por supuesto que puede cambiar algo la forma de pensar, pero, ¿hasta qué punto? ¿No será que esta nueva forma de ser estaba en el fondo en nosotros desde siempre, y se manifiesta en el momento oportuno?


Parece complicado, pero no lo es en absoluto. Es muy sencillo, y si no, voy a poner un ejemplo: siempre me ha gustado viajar, aprender idiomas, conocer gente y nuevos lugares. Pero nunca he podido viajar mucho, o estudiar en el extranjero, o he sido una emprendedora. Sin embargo, desde que vivo fuera de casa, y más concretamente en otro país, siento que el mundo es demasiado grande como para quedarse en casa, hay demasiadas cosas que ver, que describir, que conocer fuera.


Claro que es complicado dejar nuestra casa, que es nuestro lugar seguro, pero tenemos que arriesgarnos, debemos salir y ver todo lo que nos espera. Un amigo solía decirme que la vida es demasiado corta como para desaprovecharla, y que en cada momento tenemos que hacer aquello que más queramos, porque no sabemos si mañana tendremos la oportunidad de hacerlo. Por eso tenemos que aprovechar al máximo cada segundo: hay que viajar, salir al mundo, conocer gente, enamorarse, desengañarse... tenemos, en fin, que vivir, porque un día puede ser demasiado tarde.