Hoy he visto, otra vez, Alicia en el país de las maravillas (la de Tim Burton). Es una película que me encanta, por toda la fantasía y misterio que encierra. Pero tengo que reconocer que cuando era pequeña no me gustaba en absoluto... No la comprendía. Una chica metida en un mundo desconocido, lleno de flores que hablan, gemelos que se terminan las frases, un gato que desaparece y una oruga que fuma, y ella que va creciendo y menguando según le apetece... ¿qué era aquello?
Ahora le encuentro cierto sentido a la historia... cuando somos pequeños queremos ser grandes, y cuando somos grandes, desearíamos ser pequeños de nuevo. Si el gato desaparece, es porque a veces no queremos ver algunas cosas, preferimos omitirlas, cerrar los ojos y hacer como que no las vemos. ¿Y por qué las flores y los animales nos hablan? Bueno, pues porque nosotros les hablamos a ellos... y nos gustaría que nos contestaran, ¿verdad?
Esta es, quizás, mi explicación, aunque, como he dicho, es mejor no intentar encontrar siempre un por qué a ciertas cosas. Es, simplemente, magia. La magia que tienen algunas personas en su mente para crear historias tan magníficas que son capaces de transportarnos a otro mundo paralelo que nada tiene que ver con nuestra triste o feliz realidad. Por eso me gustan tanto estas historias; hacen que seamos capaces de evadirnos, de meternos de lleno en esa fantasía y que deseáramos vivir en aquel mundo desconocido y mágico, tan, tan diferente a este... El mundo de Alicia.
"Estás loco, ¡majareta! pero te diré un secreto: las mejores personas lo están"



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