jueves, 2 de junio de 2011

Recuerdos

Hoy he estado haciendo limpieza. He tirado mil cosas, mil recuerdos, mil formas de recordar "otra vida", otros amigos que ya no tengo, otras cosas que perdí. Creía que quería guardarlos, pero me he dado cuenta, según los iba encontrando, de que no quería tenerlos. Aquellas cosas que de verdad son importantes para nosotros las recordaremos pase lo que pase; las guardaremos en nuestra mente. Siempre. 




Durante estos meses fuera de casa, he aprendido cuáles son las cosas verdaderamente importantes para nosotros, o las que deberían serlo. Sé que mi familia siempre estará conmigo y me apoyará pase lo que pase. Aunque ahora mismo se haga raro estar de vuelta, sé que siempre ha sido y será mi hogar, más que cualquier otro lugar en el mundo. Sé cuáles son mis amigos de verdad, aquellos que no me abandonarán nunca. Y... ¿qué más quiero? ¿Merece la pena guardar recuerdos de algo que se ha ido, situaciones, amigos que ya no van a volver, viejas rencillas, rencores, arrepentimientos y lamentaciones? Creo en recordar siempre todo sin rencor, incluso cuando el amor se ha ido (sea del tipo que sea), y no queda nada, porque llegado un momento ya no duele. Y es genial poder recordar sin una gota de resentimiento ni orgullo, se respira hasta mejor, aporta tranquilidad... es como estar en paz contigo mismo. O, al menos, a mí me pasa. Y me siento tan bien... Es como si hubiera recuperado mi libertad, porque después de mucho tiempo, siento que puedo respirar, y no me asusta revivir ciertos momentos. He aprendido a valorar aquello que merece la pena, aquello por lo que quiero luchar, y aquello que es mejor dejar pasar por alto, que es insustancial. Es positivo, porque nos ayuda a aprender a no volver a caer en los mismos errores. ¿Será que crecemos y maduramos?




Como digo, llegado un momento, parece que los recuerdos se guardan en un lugar de la memoria, y ya no nos hace falta nada para rescatarlos, no precisamos de notas, fotos o un sobre de azúcar de aquella cafetería en la que pasaste tan buena tarde con una amiga que hace tiempo que ya no lo es. 


Pero lo he tirado. Lo he tirado todo. No quiero mis recuerdos pasados, esos pedacitos de una vida que ya no tengo, porque ya no la necesito. No necesito de ellos para seguir avanzando, no quiero seguir mirando atrás para poder mirar hacia adelante. Tengo mi presente, y con eso me basta. Tengo mi libertad... Y no estoy muy segura de lo que quiero hacer, pero sí sé que, haga lo que haga, no volveré a dudar, no volveré a ser cobarde, y, sobre todo, no volveré a mirar atrás... Con mis recuerdos tengo suficiente. Y con mi presente. Con mi libertad :)




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