lunes, 9 de mayo de 2011

¿Qué pasará?

Ya sólo me quedan dos semanas aquí... Cómo pasa el tiempo! He estado más de un año deseando venirme, y ahora está a punto de terminar. 


Está siendo una experiencia increíble, y es que, por mucho que te puedas imaginar cómo van a ser las cosas, en pocas ocasiones resultan de la misma manera. Me estoy divirtiendo un montón con mis compañeras, a quienes nunca creí que cogería tanto cariño, y, aunque tenga ganas de volver a casa, sé que las voy a echar mucho de menos.




Sin embargo, no puedo evitar preguntarte: ¿qué voy a hacer después? Voy a volver otra vez al inicio, a mi casa, otra vez habiendo terminado unos estudios, y otra vez sin planes... lo que cambia esta vez es que para nada quiero volver a verme en la misma situación: parada.

Ahora que estoy fuera y que estoy viviendo esta experiencia, que estoy viajando y descubriendo poco a poco otras formas de vida, otros lugares, me pregunto: ¿en qué estaba pensando yo antes?, ¿por qué nunca se me ocurrió salir de casa, vivir un poco?. Porque lo pensé muchas veces; recuerdo haber hecho cientos de planes, pero no comprendo cómo al final no llegué a realizarlos. ¡He sido una tonta! Y lo digo con todas las letras, jaja. No hay que pensar y pensar tanto, hay que hacer! No sirve de nada soñar si después no llevas a cabo tus sueños y no luchas por ellos.


Será que ahora mismo estoy muy contenta aquí, pero no creo que vaya a cambiar de opinión con respecto a este punto. Por supuesto, quiero ir a mi casa, y tengo claro que donde esté mi familia, está mi hogar. Sin embargo, mi hogar es mi casa, con mis padres, mi hermana y mi perrita. Pero quiero ser una nómada, e ir donde me vaya apeteciendo, en la medida en la que me lo pueda ir permitiendo.


Hace un rato hablaba con una amiga de que para nosotras es el fin de una era, porque, después de tanto tiempo deseándolo, ella se va también a otra ciudad, a hacer por fin realidad lo que siempre ha querido. Creo que es el fin de una era, pero también el comienzo de otra, y eso es lo bonito, el saber que es un nuevo comienzo, una nueva etapa, y asusta, por supuesto, pero en el buen sentido. 


Como le decía a ella, pueden cambiar muchas cosas, pero hay otras que nunca cambiarán, como el hecho de saber que, pase lo que pase, siempre seremos amigas. También sé que, pase lo que pase, siempre podré contar con mi familia, con mi sis, y creo que por eso ya no me asusta tanto realizar lo que siempre he querido. Me parece que he descubierto algo que tendría que haber sabido hace mucho: que, si algo sale mal, si me caigo, ellos me ayudarán a levantarme. Siempre podré volver a casa, o ir donde mi amiga esté, porque sé que ellos nunca me van a abandonar. Por eso no tiene que asustarnos el levantar el vuelo, porque, si nos caemos, siempre habrá alguien que nos ayude a levantarnos. 


Estoy deseando llegar a casa, pero también tengo ganas de saber qué es lo que voy a hacer, porque, sea lo que sea, sé que no será allí. Ahora lo tengo más claro que nunca: quiero seguir viajando, conociendo mundo, descubriendo qué es lo que hay fuera. Y, como hablaba el otro día con una de mis compis, tenemos suerte de no saber el futuro, porque así todo es más emocionante y divertido. Tengo nervios, pero de los buenos, y estoy deseando saber qué es lo que haré, pero por nada del mundo desearía saberlo antes de que suceda... prefiero sorprenderme :)

No hay comentarios:

Publicar un comentario