Hay días que son un poco estresantes… por ejemplo cuando me toca “running the station”, es decir, llevar la estación. Como full-time me toca hacerlo de vez en cuando, y de verdad que prefiero pasarme la mañana corriendo a por entrantes, platos principales para mesas grandes, recoger platos y servir postres…
Cuando hay que hacer la estación hay que estar pendiente de varias cosas: recibir a los clientes, y cuando se sienten, servirles agua, pan, y mantequilla si no tienen aún en la mesa. Una vez que han pedido, si quieren entrantes, hay que ponerles los cubiertos para estos platos, como tenedores o cuchillos pequeños, o de sopa, o de pescado… Cuando pasan unos 5 minutos desde que han pedido, hay que enviar a alguien a por los entrantes, servirlos, estar pendiente de cuando terminan, mandar a otra persona a por el plato principal, servirlo junto con las verduras (que vienen en una bandeja aparte y se sirven haciendo pinza con una cuchara y un tenedor…), preguntar si quieren alguna salsa especial para ese plato: mostaza para carne, mint sauce para cordero, y… no sigo porque es aburrir para nada. Luego, se pregunta si todo va bien, porque a veces la carne no está del todo hecha, o simplemente, a la persona no le gusta el plato y se le cambia por otro. Así que, si todo va bien, se espera a que terminen, se limpia el plato de la comida, el platito con el pan, se va a limpiar las miguitas y a colocar los cubiertos de postre junto con la carta, se pide el postre y más tarde se sirve el café, en la misma mesa, o en el lounge, para lo que hay que preparar una mesa allí con el número de sillas y tazas correspondientes.
En general me gusta mi trabajo, la gente suele (que no siempre) ser simpática, hacen bromas, me preguntan de dónde soy e intentan chapurrerar alguna palabra en español para hacerse los graciosos. Los ingleses son así, siempre intentan quedar bien.
Otras veces, me agota… Este fin de semana he trabajado mucho, más que ninguno de mis compañeros, aparte de que estaba mala, por culpa del frío que hace ya… y ayer no me podía no mover. A veces tengo la impresión de que mi jefe piensa que soy tonta, simplemente, aunque él sí que me parece a mí el tonto… quizás sólo se lo haga, como hago yo a veces.
Hay días en que pienso que sería mejor buscarme otro trabajo, porque ser full-time es demasiado para mí, y es que ahora viene un mes horrible, con 100 personas todos los días para comer y cenar, con cenas de empresa que duran hasta la medianoche, lo que significa quedarse hasta las 2 y volver al día siguiente de nuevo sin descansar apenas. Sé que pienso así cuando estoy cansada, como hoy y como este fin de semana, porque luego me gusta estar con mis compañeros, especialmente con los nuevos que han llegado (por fin chicas! echaba de menos tener una de esas conversaciones tontas con ellas :) ), y me gusta vivir en el annexe, me gusta el hotel y la gente de aquí, así que… a esperar a que pasen las Navidades y volver a la calma.
Espero irme acostumbrando a llevar la estación, porque llevo dos meses aquí, pero cada semana que pasa es una más que llevo, y tengo que ser capaz de hacerlo, es más, quiero ser capaz de hacerlo, porque no me gusta rendirme aunque sólo sea por cabezonería, y no quiero que mi jefe, o mejor dicho, no quiero pensar yo misma que no soy capaz de hacerlo.
Tendré que dormir más, salir menos de compras, comer más, y guardar energías para diciembre… los ingleses ya han empezado con la Navidad, porque ya hay cenas de empresa, toda la mantelería es ya navideña, y el menú es especial. Para ellos son las fiestas, y para nosotros significa trabajar más, cobrar más también… y descansar en enero. Qué ganas tengo de que llegue!
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