En Florencia dejé atrás una etapa de mi vida por muchos motivos: comenzaba una "nueva vida" dejando atrás amigos que ya no lo eran, personas que creía que conocía, y qué equivocada estaba, y comenzaba otra en la que me preparaba para irme de mi ciudad.
Ha sido lo más bonito que he visto, porque en cada calle, en cada rincón oscuro, veía algo que me impresionaba. Es cierto cuando la gente dice que es una ciudad mágica, porque parece de cuento. Es única, irrepetible, es una ciudad con esencia propia, diferente a todo lo demás que se pueda ver.
Era, como dice la canción, "a place to rest my head", un lugar donde podía dejar atrás todo lo que necesitaba para empezar de nuevo, todo lo malo, todo lo que ya no me servía, para comenzar otra etapa.
Y, unos meses después, he estado en Oporto, el comienzo de otra etapa más decisiva. Las tres semanas que estuve allí fueron de las mejores que he vivido en todos los sentidos: por tener que relacionarme en un idioma que me encanta y aprender a hacerlo en otro completamente nuevo, por conocer de lleno la forma de vivir en otro país, tan cercano pero tan distinto al nuestro, por la gente que he conocido de lugares tan diferentes, por estar en una ciudad tan bonita... Es tan diferente Oporto a lo que puede serlo Lisboa, estando tan cerca. Me recordaba mucho a Inglaterra, y Lisboa... bueno, Lisboa me recuerda más a España, al caos de Madrid, por ser una ciudad encantadora y paranoica al mismo tiempo.
A veces tengo sentimientos encontrados aquí, porque quizás no aprendo todo lo que me gustaría, pero como me dijo el otro día mi hermana, claro que estoy aprendiendo: estoy viviendo sola, lejos de casa por primera vez, además estoy compartiendo piso con dos compañeras, estoy en otro país, con otro idioma, haciendo algo que hasta hace un tiempo ni me hubiese planteado... y cuando me siento un poco sola aquí, pienso en estos dos viajes, que tan importantes han sido: el primero, por mostrarme la belleza de todas las cosas, incluso en las más pequeñas, y en enseñarme qué personas son las más importantes en mi vida y por las que merece la pena luchar; y Oporto, bueno, por abrirme al mundo y convencerme más que nunca que no podemos desaprovechar las oportunidades que se nos presentan, que no podemos conformarnos con lo que tenemos y que tenemos que aspirar siempre a aquello que deseamos, y, sobre todo, que tenemos que aprovechar el momento. A veces no tenemos que pensar tanto las cosas, hay otra canción que dice: "la razón no siempre tiene razón", y es verdad, a veces tenemos que actuar con el corazón, porque es el que más nos guía. Si nos caemos, siempre podemos levantarnos, siempre nos vamos a recuperar de los golpes, pero tenemos que luchar por lo nuestro.
Y por supuesto que no me conformo; quiero seguir conociendo más ciudades bonitas como estas dos, quiero seguir aprendiendo idiomas y encontrarme con gente de diferentes países, vivir experiencias inolvidables... nunca sabemos donde podemos reencontrarnos con nosotros mismos, donde podemos encontrar nuestro lugar, nuestra felicidad.
si despues de oporto te animas a un viajecito por londres,ya te lo dije,cuenta conmigo.Un abrazo
ResponderEliminar