lunes, 21 de noviembre de 2011

Running the station

Hay días que son un poco estresantes… por ejemplo cuando me toca “running the station”, es decir, llevar la estación. Como full-time me toca hacerlo de vez en cuando, y de verdad que prefiero pasarme la mañana corriendo a por entrantes, platos principales para mesas grandes, recoger platos y servir postres…

Cuando hay que hacer la estación hay que estar pendiente de varias cosas: recibir a los clientes, y cuando se sienten, servirles agua, pan, y mantequilla si no tienen aún en la mesa. Una vez que han pedido, si quieren entrantes, hay que ponerles los cubiertos para estos platos, como tenedores o cuchillos pequeños, o de sopa, o de pescado… Cuando pasan unos 5 minutos desde que han pedido, hay que enviar a alguien a por los entrantes, servirlos, estar pendiente de cuando terminan, mandar a otra persona a por el plato principal, servirlo junto con las verduras (que vienen en una bandeja aparte y se sirven haciendo pinza con una cuchara y un tenedor…), preguntar si quieren alguna salsa especial para ese plato: mostaza para carne, mint sauce para cordero, y… no sigo porque es aburrir para nada. Luego, se pregunta si todo va bien, porque a veces la carne no está del todo hecha, o simplemente, a la persona no le gusta el plato y se le cambia por otro. Así que, si todo va bien, se espera a que terminen, se limpia el plato de la comida, el platito con el pan, se va a limpiar las miguitas y a colocar los cubiertos de postre junto con la carta, se pide el postre y más tarde se sirve el café, en la misma mesa, o en el lounge, para lo que hay que preparar una mesa allí con el número de sillas y tazas correspondientes.

En general me gusta mi trabajo, la gente suele (que no siempre) ser simpática, hacen bromas, me preguntan de dónde soy e intentan chapurrerar alguna palabra en español para hacerse los graciosos. Los ingleses son así, siempre intentan quedar bien.

Otras veces, me agota… Este fin de semana he trabajado mucho, más que ninguno de mis compañeros, aparte de que estaba mala, por culpa del frío que hace ya… y ayer no me podía no mover. A veces tengo la impresión de que mi jefe piensa que soy tonta, simplemente, aunque él sí que me parece a mí el tonto… quizás sólo se lo haga, como hago yo a veces.

Hay días en que pienso que sería mejor buscarme otro trabajo, porque ser full-time es demasiado para mí, y es que ahora viene un mes horrible, con 100 personas todos los días para comer y cenar, con cenas de empresa que duran hasta la medianoche, lo que significa quedarse hasta las 2 y volver al día siguiente de nuevo sin descansar apenas. Sé que pienso así cuando estoy cansada, como hoy y como este fin de semana, porque luego me gusta estar con mis compañeros, especialmente con los nuevos que han llegado (por fin chicas! echaba de menos tener una de esas conversaciones tontas con ellas :) ), y me gusta vivir en el annexe, me gusta el hotel y la gente de aquí, así que… a esperar a que pasen las Navidades y volver a la calma.
Espero irme acostumbrando a llevar la estación, porque llevo dos meses aquí, pero cada semana que pasa es una más que llevo, y tengo que ser capaz de hacerlo, es más, quiero ser capaz de hacerlo, porque no me gusta rendirme aunque sólo sea por cabezonería, y no quiero que mi jefe, o mejor dicho, no quiero pensar yo misma que no soy capaz de hacerlo.

Tendré que dormir más, salir menos de compras, comer más, y guardar energías para diciembre… los ingleses ya han empezado con la Navidad, porque ya hay cenas de empresa, toda la mantelería es ya navideña, y el menú es especial. Para ellos son las fiestas, y para nosotros significa trabajar más, cobrar más también… y descansar en enero. Qué ganas tengo de que llegue!

miércoles, 16 de noviembre de 2011

I´m fine :)

El domingo hizo 2 meses desde que estoy aquí, y tengo la impresión de que llevo aquí mucho más tiempo. Parece que ha pasado una eternidad desde que me despedí de todo el mundo y me vine aquí, asustada por el trabajo y por no conocer a nadie…

Estoy pasando muy buenos ratos aquí. El trabajo va mejorando, aunque es verdad que a veces sigo siendo lenta, torpe y me estreso cuando hay muchas mesas y me toca llevar la estación. Pero luego mis compañeros me ayudan mucho, en mis días libres salgo con ellos o me voy de compras, y creo que es imposible no tenerle aprecio al Bromley Court Hotel.

El lunes pasado, en mi día libre, mis compañeros me vinieron a buscar para ir a cenar con ellos, así que, aunque había quedado para hablar con mi familia, me fui con ellos. Siempre te lo pasas bien con ellos, aunque te líen y quieras volver temprano porque tienes que trabajar al día siguiente, pero no dejan de pedirte bebidas e invitarte, así que, cómo vas a decir que no? Además, si lo estás pasando bien, a quién le importa si hay que trabajar después?

El jueves, a pesar de que el lunch había sido, como se dice aquí, “busy”, me fui con otra de mis compañeras a tomar café. Es portuguesa y tiene 58 años, pero, como dice ella (y me recuerda a mi abuela diciendo esto), la edad se refleja en el espíritu, y me gusta hablar con ella, aparte de porque me cuenta todos los cotilleos del hotel (jiji), porque puedo hablar con ella de cualquier cosa; es de esas personas con las que sabes que puedes hablar , y te va a aconsejar siempre. Aparte de eso, me cuenta historias sobre ella y me río mucho. La cosa es que me invitó a su casa a tomar café, y pasé un rato de lo más agradable, se me pasó el tiempo volando y me tuve que volver corriendo para trabajar de nuevo por la noche.

El sábado me fui con mi compi Dani (que es no sólo de Badajoz, sino de mi mismo barrio! Casualidades…) a Wembley, a ver el Inglaterra-España, que perdimos… pero fue una oportunidad increíble de conocer Wembley y todo el ambiente de los aficionados ingleses.

Y, para terminar esta semana, el lunes decidí irme a Londres de compras… como un anticipo personal a las Navidades. Me alegro mucho de vivir en Bromley, porque es tranquilo, pero tiene Londres al lado y se puede ir en cualquier momento. La ciudad es una locura, todo lleno de gente, de tiendas, las tiendas llena de gente, turistas, hombres de negocios, gente de paso… pero es increíble. Todo es tan… londinense. No sabría cómo describirlo. Ya están puestas las luces de Navidad, encendidas aunque sea de día, y aunque aún falte un mes y medio para las fiestas. Las tiendas son carísimas, no hace falta decirlo, pero hay que saber dónde comprar… El H&M tenía 50% de descuento en una selección de abrigos monísimos, y TopShop tiene ropa preciosa pero carísima… con lo que se termina en el mítico Primark de Oxford Street. Creo que nunca he visto una tienda tan grande, y eso que no quise verla en su totalidad…

Aquí los fines de semana son a veces lo peor, porque sólo trabajas y trabajas, entre bodas, cumpleaños, private functions, dinner dances, Sunday lunch… A veces terminas de trabajar casi a las 2, y te acuestas sabiendo que a las 8 tendrás que levantarte otra vez para hacer lo mismo que acabas de hacer, es decir, trabajar… Hay días en que hay pocos momentos libres, pero, cuando los tienes, como los que acabo de describir, hacen que todo merezca la pena. Mis compañeros, que aquí son mis amigos, mi familia, hacen que valga la pena estar aquí.

El otro día me preguntaron: “¿Cuánto tiempo vas a estar aquí?” Y le respondí que no sabía. Mientras esté a gusto aquí… y lo estoy, por lo que, de momento, me quedo :)