Hoy he visto, otra vez, Alicia en el país de las maravillas (la de Tim Burton). Es una película que me encanta, por toda la fantasía y misterio que encierra. Pero tengo que reconocer que cuando era pequeña no me gustaba en absoluto... No la comprendía. Una chica metida en un mundo desconocido, lleno de flores que hablan, gemelos que se terminan las frases, un gato que desaparece y una oruga que fuma, y ella que va creciendo y menguando según le apetece... ¿qué era aquello?
Sin embargo, ahora me encanta. No sé si es porque conforme he ido creciendo, me voy dejando llevar cada vez más por la fantasía y mis propios sueños, o quizá porque he dejado de buscarle una explicación a ciertas historias... porque es que, en realidad, no hace falta encontrarle una explicación a todo.
Ahora le encuentro cierto sentido a la historia... cuando somos pequeños queremos ser grandes, y cuando somos grandes, desearíamos ser pequeños de nuevo. Si el gato desaparece, es porque a veces no queremos ver algunas cosas, preferimos omitirlas, cerrar los ojos y hacer como que no las vemos. ¿Y por qué las flores y los animales nos hablan? Bueno, pues porque nosotros les hablamos a ellos... y nos gustaría que nos contestaran, ¿verdad?
Esta es, quizás, mi explicación, aunque, como he dicho, es mejor no intentar encontrar siempre un por qué a ciertas cosas. Es, simplemente, magia. La magia que tienen algunas personas en su mente para crear historias tan magníficas que son capaces de transportarnos a otro mundo paralelo que nada tiene que ver con nuestra triste o feliz realidad. Por eso me gustan tanto estas historias; hacen que seamos capaces de evadirnos, de meternos de lleno en esa fantasía y que deseáramos vivir en aquel mundo desconocido y mágico, tan, tan diferente a este... El mundo de Alicia.
"Estás loco, ¡majareta! pero te diré un secreto: las mejores personas lo están"
Aún no hace un mes que volví de Lisboa y ya tengo la impresión de que es un sueño lejano que tuve hace mucho tiempo y del que me desperté de golpe.
Me encanta viajar, no concibo mi vida sin descubrir nuevos lugares, nuevas personas a las que conocer, rincones escondidos deseando ser vistos y fotografiados para que queden para siempre en nuestra memoria. Aquí me siento como en una jaula, sin poder moverme y sin lugares a los que ir.
La semana pasada estuve com a minha colega de Lisboa, Luisa, visitando su casa en el campo, su pueblo y los alrededores. Siempre me gusta salir y ver lugares (aunque sea de nuevo) que me cuenten historias y saber que hay cosas que nunca cambian por mucho tiempo que pase.
Estuve mirando con mi hermana sitios para irnos de vacaciones: Londres, Dubín, Malta, Milán (tenía tantas ganas de ir a un concierto allí...), pero todo está carísimo! Claro que el año pasado reservamos antes, pero no puedo creerme que, con la famosa crisis que dicen que hay, los precios sean tan altos... así que no tengo dinero para irme a trabajar fuera, y menos aún para irme de vacaciones! No me lo puedo creer. La verdad es que no comprendo que haya personas en mi misma situación, sin trabajo y, por lo tanto, sin ahorros, y que consigan la cantidad de dinero necesaria para irse a trabajar fuera... En fin, espero poder hacer lo mismo!
Pero al final sí q podemos irnos mi sis y yo... como he estado en Lisboa, no me había enterado, pero mi familia de Dinamarca va a venir unos días a Barcelona, sí, sí, esa ciudad que mi hermana y yo hace tanto tiempo que queremos visitar. No sabíamos qué hacer, con la perrita, por el dinero y demás, pero en un día se ha solucionado todo, así que nos vamos a Barna! Claro que después también tendremos que ir con mis padres a Valencia, pero por eso no hay problema, tengo ganas de visitarla bien (aunque por distintas circunstancias ya se me habían quitado, sinceramente), pero no hay excusa que valga para visitar una ciudad bonita, verdad? Vamos a hacer una ruta que será Madrid-Barcelona-Valencia, en poquitos días, pero mejor eso que nada! Tengo que empezar a preparar los itinerarios, lo que queremos ver... esta es la parte que más me gusta, me encanta!
Así que esta noche a disfrutar de San Juan, la noche más corta y mágica del año, en la que todo puede pasar, decía un amigo mío. A celebrar lo que haga falta, porque eso es lo que me gusta de este día, que simboliza, entre otras muchas cosas, el comienzo de una nueva etapa dentro del año: el verano. Llevo mucho tiempo pensando: "estas van a ser mis últimas vacaciones", pero este año va a ser de verdad, de verdad de la buena, porque no pienso dejar que el otoño me pille aquí de nuevo, como otras veces, con un futuro tan gris como el tiempo. Quiero irme, y lo pienso cumplir. Y como no puedo hacer otra cosa hasta entonces, a qué voy a dedicar estas vacaciones? Pues a qué va a ser! A disfrutarlas... porque nunca sabemos qué puede pasar mañana.
Mi próximo propósito es irme. Hacía tiempo que quería hacerlo, y ahora creo que es el momento, de verdad pienso que es ahora o nunca, por lo que espero impaciente a que me den alguna de las becas que estoy esperando y pueda cumplir con mi objetivo cuanto antes.
Me siento como una extraña en mi propia ciudad; voy andando por la calle pensando en si me encontraré a esta o a esa persona, porque, como ciudad pequeña que es, siempre vas a ver a alguien conocido, y casi siempre será la última persona que deseas ver.
En Lisboa todo era diferente, claro... ese sentido de la independencia, de que puedes hacerlo, no eres tan pequeña como pensabas, somos grandes y no hay nada que se nos ponga por delante. Aquí, en cambio, siempre hay algo que se me pone por delante... mi propia cobardía. Me hago más pequeña, no soy capaz de ser grande.
Pero estoy deseando irme y probar otras cosas, porque, como dice Coldplay(mi recién descubierto grupo favorito, después de pasarme años odiándolo...) "How can you know it if you don´t even try?". Tenemos que intentarlo, hay que salir y descubrir qué somos capaces de hacer y hasta dónde podemos llegar. Quiero averiguar cuál es mi límite, por así llamarlo, porque siempre hay tiempo de volver, pero algún día puede ser demasiado tarde para irse.
Así que, como tengo tiempo (espero que no mucho!) estoy pensando dónde podría ir, ya que tengo varias opciones:
-Londres: mi opción número 1 durante muchos años, antes incluso de viajar allí, y reforzada con mucho desde que tuve oportunidad de visitarla, porque esa gran metrópolis llena de gente, turistas, inmigrantes, tantas culturas, museos, pubs y miles de cosas por hacer, siempre, y repito, siempre, ha sido mi sueño. Sin embargo... Tengo que reconocer que me echa un poco para atrás el hecho de nada más llegar instalarme allí, antes de conocer otros lugares. Por mucho que me guste, no deja de ser una gran ciudad, y este hecho conlleva gastos miles, horas y horas en metro, agobio y estrés...
Seguimos en Inglaterra, pero en otra ciudad, por ejemplo... Brighton: Es una ciudad llena de españoles (desventaja porque, según me han dicho, se habla más español que inglés!), pero es más pequeña que la capital, aunque no deja de ser importante y preciosa, según he podido ver; está en el sur, con lo que el clima no es tan duro, hay mucho turismo, lo que a mí me viene genial dado lo que quiero hacer... Es otra opción a tener en cuenta.
-Irlanda: Quizás el país olvidado en la ecuación británica. Bueno, lo que echa para atrás de los irlandeses es su situación actual, peor aún que la nuestra, aunque, como me han dicho varias veces, las cosas están mal en todas partes. Por lo que me han contado (nunca he estado allí), los irlandeses son más amables que sus vecinos ingleses, pero me asusta un poco el acento... y, de nuevo, el clima!
-Malta: Malta... al decir esta palabra me vienen a la mente las cristalinas aguas mediterráneas, el sol, la buena comida... Son un conjunto de islas pequeñas que recogen restos tan antiguos como del periodo prehistórico, y de diversas culturas. Por supuesto, a todos se nos viene a la cabeza una palabra cuando nos nombran este país: fiestaaa! Su industria turística aún es escasa, está en pleno estado de emersión, algo que sería genial para mí. Sin embargo, por ser tan pequeñitas las islas, hay poco trabajo, en especial para los que intentamos abrirnos camino... Pero todo es cuestión de intentarlo, ¿no?
Estas son, por el momento, mis opciones, pero por supuesto hay mil más, tantas como yo quiera, porque en realidad no hace falta que escoja, puedo hacerme una lista con todos estos lugares y sortearlos como en una ruleta: el ganador ha sido... Londres! Pues primero me voy a Londres! y después? Malta? Irlanda? Australia? Después... después ya se verá. La vida es corta, pero hay tiempo para tantas cosas como nosotros mismos nos propongamos...
Hoy he estado haciendo limpieza. He tirado mil cosas, mil recuerdos, mil formas de recordar "otra vida", otros amigos que ya no tengo, otras cosas que perdí. Creía que quería guardarlos, pero me he dado cuenta, según los iba encontrando, de que no quería tenerlos. Aquellas cosas que de verdad son importantes para nosotros las recordaremos pase lo que pase; las guardaremos en nuestra mente. Siempre.
Durante estos meses fuera de casa, he aprendido cuáles son las cosas verdaderamente importantes para nosotros, o las que deberían serlo. Sé que mi familia siempre estará conmigo y me apoyará pase lo que pase. Aunque ahora mismo se haga raro estar de vuelta, sé que siempre ha sido y será mi hogar, más que cualquier otro lugar en el mundo. Sé cuáles son mis amigos de verdad, aquellos que no me abandonarán nunca. Y... ¿qué más quiero? ¿Merece la pena guardar recuerdos de algo que se ha ido, situaciones, amigos que ya no van a volver, viejas rencillas, rencores, arrepentimientos y lamentaciones? Creo en recordar siempre todo sin rencor, incluso cuando el amor se ha ido (sea del tipo que sea), y no queda nada, porque llegado un momento ya no duele. Y es genial poder recordar sin una gota de resentimiento ni orgullo, se respira hasta mejor, aporta tranquilidad... es como estar en paz contigo mismo. O, al menos, a mí me pasa. Y me siento tan bien... Es como si hubiera recuperado mi libertad, porque después de mucho tiempo, siento que puedo respirar, y no me asusta revivir ciertos momentos. He aprendido a valorar aquello que merece la pena, aquello por lo que quiero luchar, y aquello que es mejor dejar pasar por alto, que es insustancial. Es positivo, porque nos ayuda a aprender a no volver a caer en los mismos errores. ¿Será que crecemos y maduramos?
Como digo, llegado un momento, parece que los recuerdos se guardan en un lugar de la memoria, y ya no nos hace falta nada para rescatarlos, no precisamos de notas, fotos o un sobre de azúcar de aquella cafetería en la que pasaste tan buena tarde con una amiga que hace tiempo que ya no lo es.
Pero lo he tirado. Lo he tirado todo. No quiero mis recuerdos pasados, esos pedacitos de una vida que ya no tengo, porque ya no la necesito. No necesito de ellos para seguir avanzando, no quiero seguir mirando atrás para poder mirar hacia adelante. Tengo mi presente, y con eso me basta. Tengo mi libertad... Y no estoy muy segura de lo que quiero hacer, pero sí sé que, haga lo que haga, no volveré a dudar, no volveré a ser cobarde, y, sobre todo, no volveré a mirar atrás... Con mis recuerdos tengo suficiente. Y con mi presente. Con mi libertad :)