Tendría que haber escrito mucho antes y contar mil cosas, pero a veces (muchas) no tengo tiempo, y cuando lo tengo, pienso en la de cosas que tendría que contar, y cada vez me va dando más pereza… Pero voy a empezar hoy :)
Debería haber contado, antes que nada, cómo fueron las Navidades; duras, por supuesto, aunque mi familia estuvo aquí conmigo, pero estaba lejos de casa, de la gente a la que quiero en unas fechas en las que todos queremos rodearnos de los nuestros. Dicen que las Navidades son un periodo feliz, pero los que trabajamos aquí no pensamos lo mismo. Para empezar, porque suelen ocurrir cosas tristes en esa época (será por el frío?), y luego, bueno, trabajando ves cómo el restaurante se llena de familias y amigos, todos felices de estar juntos, y tú estás lejos de los tuyos, trabajando 14 horas al día, tan cansada y estresada que te sangra la nariz en todo momento y las fuerzas te fallan hasta creer que caerás redonda… pero, increíblemente, sobrevives.
Sin embargo, pasaron las Navidades y pude ir a casa unos días, y fue entonces cuando me dí cuenta de que tengo el corazón dividido. No echo de menos, para nada, mi ciudad, pero allí están mi familia y amigos, y siempre va a ser mi casa. Aquí tengo un trabajo que me gusta, aunque a veces me desespere, y veo que voy mejorando poco a poco en todo; mis compañeros son como mi familia, y esto es como mi segunda casa ahora… Además, cosas del destino (o no…), he encontrado a una persona que me hace muy feliz y que hace que me plantee mi presente y mi futuro de una manera muy distinta…
Hace un par de semanas fui de nuevo a casa y tuve las mejores vacaciones que habría podido imaginar: estuve con mi familia, celebré con ellos mi cumpleaños, vi a todas mis amigas… pero en todo momento le eché en falta, sentía que me faltaba algo… Y me dí cuenta de nuevo de que estoy dividida, porque allí está mi casa, y siempre lo estará, pero aquí está mi nueva vida, y mi posible futuro… Nunca se puede ser feliz del todo, y echo de menos con toda mi alma a todo el mundo, pero cuando lo pienso, allí nunca estuvo mi fututo. Y aquí lo está.
En general, me gusta mi vida aquí, aunque haya días que reniegue de mi trabajo por tener que hacer más horas que algunos de mis compañeros y ser la que suele “pringar” cuando otros se salvan… Suelo maldecir a mis jefes y pensar que me voy a buscar otro trabajo, y sé que algún día lo haré, pero también sé que aún no estoy lista para ello. Tengo que mejorar todavía mucho mi inglés, y debería estudiar, pero los días que tengo de descanso me apetece, pues eso, descansar! Y no ponerme a estudiar…
No sé qué quiero hacer en un futuro, pero tampoco es bueno planearlo todo; de momento, voy a empezar a buscar un piso, porque aquí en el annexe vivo bien y mis compañeros son como mis hermanos, pero llega un momento en que me apetece mi propio espacio, un salón donde poder tumbarme en el sofá y ver la tele, una cocina en condiciones, un baño que no tenga que compartir con cinco personas más… Y además, estoy al lado del hotel, con lo que tengo la sensación de que nunca desconecto, y algunos días me apetece de verdad olvidarme de todo y no tener que oír nada relacionado con el trabajo. Algunos días cuando tengo libre y empiezo a renegar, tienen que decirme: “Sshh… no estás en el trabajo, así que relájate”.
Me encanta estar tan cerca de Londres y poder ir un rato si tengo ganas, ya sea a algún museo, a ver tiendas o simplemente a pasear… está siempre tan lleno de turistas, y ahora mismo hay tanta obra por las Olimpiadas, que a veces puede ser un poco desesperante, pero es Londres, y me encanta la sensación de montarme en el metro y saber dónde voy sin necesidad de ningún mapa, sabiendo que no soy una turista más, porque vivo allí, bueno, a 20 minutos. Sigo pensando “Oh, estoy en Londres…”, será el venir de una ciudad pequeña, pero siempre lo he visto como algo mítico, la gran y cosmopolita Londres, ese lugar con el que siempre soñé para vivir, pero que nunca creí realmente que se haría realidad. Y lo es, porque no es que viva en el centro, pero Bromley es justo el equilibrio, porque es esa tranquilidad que se necesita de la gran ciudad, con lo justo para vivir, pero lo suficientemente cerca como para considerarlo de la ciudad y poder ir siempre que se quiera.
Por eso me gusta vivir aquí, porque tengo la sensación de que voy haciendo mi vida, pasito a pasito, como siempre pensé. A veces se hace tan difícil que parece que no va a conseguirse… Pero nunca hay que rendirse, siempre hay que seguir hacia adelante “Ahí siempre!” como dice una de mis mejores amigas :) y es que es cierto, no hay que tener prisa, no hay que ser impaciente, porque la vida es corta pero hay tiempo para todo, y si nos lo proponemos, podemos llegar a conseguir todo lo que queramos.

Me encanta leerte,me encanta como te expresas y como transmites lo que sientes. Estas viviendo la gran experiencia de tu vida,el paso de depender de tu familia para todo, al paso adulto.
ResponderEliminarAun no se lo duro que es buscarse la vida por uno mismo,creo que aun sigo muy arropada por los mios,pero al escucharte siento que es la hora para dar el gran paso y hacer cosas por mi misma.
Tienes coraje y los tienes bien puestos.Tenias un sueño y lo realizaste y para eso hay que ser muy madura y muy consciente de lo que dejas atrás.
Sienceramente,te envidio Fatima.
Porfavor escribeme mas sobre Londers y su estilo de vida!o al final tendre que ir a visitarte...jjaja