domingo, 27 de febrero de 2011

Oporto: part I

Este último mes he estado en Oporto, estudiando portugués en la Universidad. Es una ciudad que siempre me ha llamado la atención, pero, como suele pasar, conocemos menos los lugares que tenemos cerca y tendemos a irnos cuanto más lejos, mejor. 
Como Portugal está al lado de mi ciudad, creí que más o menos sería parecido el vivir allí en cuanto a costumbres, comida y demás, pero nada más lejos de la realidad. Es cierto que los portugueses se parecen a los españoles en muchos aspectos, pero, en otros,  son totalmente diferentes.
Lo primero que me llamó la atención son los horarios de comida. Aquí tendemos a comer tarde, ya que solemos tener dos desayunos, después las cañitas, y, luego ya, vamos a casa a comer. Allí comen a la 1, sin entretenerse, ya que después hay que dormir la siesta en el coche un momento antes de volver al trabajo, o aprovechar para hacer otros recados mientras tanto. La cena, a las 9 como muy tarde. Pero sus cenas no son como las nuestras. Allí se hacen sopas en las que puedes echar de todo: verdura, pasta, carne, huevo... es plato único, claro. O un buen plato de pasta también puede servir. O, como no, el querido arroz, acompañante como guarnición para cualquier plato (sin tomate ni carne... sólo arroz)
En cuanto a salir por la noche, el parecido es relativo. Ocurre como aquí en cuanto a que se sale tarde y la fiesta dura hasta el amanecer, terminando en los famosos desayunos para, después, irse a dormir hasta la tarde. Sin embargo, en Oporto salen, y antes de ir a la discoteca, si es que hay ganas después, uno se sienta, se toma una copa, charla con los amigos... y luego, a bailar. Pero la música también es diferente. Se lleva algo más alternativo, la música es conocida pero no tan comercial. En definitiva... me encantó! Pocas veces salgo en mi ciudad a bailar porque no me gusta lo que pinchan aquí. Sin embargo, en Oporto estaba en mi elemento, y por primera vez pensé: "estoy en mi lugar!".
La forma de vestir no es diferente... del todo. Me refiero a que, no sé en el resto de Portugal, pero allí cada uno viste como quiere: rockero, alternativo, pijo, sport... puedes ponerte lo que quieras, que no te van a mirar raro.Reconozco que este aspecto también me gustó! jaja. Tuve la oportunidad de comprarme mucha (y cuando digo mucha, es mucha) ropa (rebajas, tiendas outlet...) y me encantó poder conjuntarla como me apetecía, sin preocuparme, por primera vez en mucho tiempo, si sería adecuado para ir a clase o para salir de paseo. Cada día al levantarme pensaba: "Qué me apetece llevar hoy?". Dicho y hecho.
En definitiva, Oporto es una ciudad en muchos sentidos parecida a España, pero en otros muchos, es muy diferente, y es en esas diferencias donde está su encanto, donde aprendes a sentirte parte de sus gentes y de sus calles.
Sin embargo, aún me queda bastante por contar: cómo es la ciudad en sí, cómo es su gente... pero eso tendrá que esperar un poquito; de momento, creo que esto está bien para empezar.




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